Silencio administrativo, Sara Mesa (Anagrama)

Sara Mesa escribe en Silencio administrativo un ejercicio de indignación. De los que hacen cómplices a la sociedad, de los que no miran para otro lado porque la realidad que les rodea les duele demasiado. No es un ensayo, tampoco un tratado, ni siquiera un reportaje aunque, de estar vivo, sería un texto periodístico si las cabeceras tuviesen las suficientes agallas como para publicarlo. La escritora y periodista hace alarde de su compromiso profesional para ponerle voz y rostro a la pobreza. Elige a una mujer mendiga y la llama Carmen. Ella existe en realidad pero su nombre es ficticio. Habita sus noches en un portal oculto entre las calles de Sevilla. Allí dispone de un colchón para dormir. Con las pocas monedas que saca de la caridad ajena en repetidas ocasiones prescinde de comprar comida para ella aunque nunca le falta para alimentar a su perra.

Beatriz no es Sara Mesa, sino muchas personas que se proponen ayudar a Carmen. Todo comienza por unos zapatos. Serán del mismo número, piensa ella. Beatriz le regala a Carmen sus zapatos viejos. Luego escucha la historia de su vida, en la que no faltan las redes de la heroína, la trata y la prostitución. Pobreza y más pobreza. Mísera condición humana que pone en bandeja las déspotas reglas del juego. Suelen ser los mismos los que se quedan fuera.

La gente tiende a pensar que el pobre lo es por elección propia, que hay suficientes apoyos y mecanismos para luchar contra la exclusión. Ayudas económicas, comedores sociales, hospicios, centros de inserción…Silencio administrativo demuestra que el difícil tránsito de quien camina al margen del sistema es un eslabón perdido cuya vuelta atrás requiere de tropiezos y otros obstáculos. Ni siquiera es suficiente la ayuda desinteresada de quien actúa desde dentro. El simple trámite de censarse para un sin techo se convierte en una odisea. Y es necesario para acceder a la renta mínima de inserción social. Hay políticos que anuncian medidas de urgencia social para cubrir esperanzadores titulares pero, en la práctica, rellenar las casillas de una solicitud de ayuda resulta laberíntico hasta para un universitario plenamente integrado en la sociedad. Y luego están los plazos.

Sara Mesa acude a diferentes estudios, publicaciones e informes para recordar que en España el 26,6% de la población está en riesgo de pobreza; el 5,1% en riesgo de pobreza extrema. En el caso de Andalucía, la situación se agrava hasta situarse en el 35,4% de la población y el 7,1%, en riesgo extremo.

Silencio administrativo pone el foco en los baches y en la hipocresía del sector humanitario. En la línea roja que separa a los “normales” de los excluidos. La autora cuenta una experiencia propia en un ejercicio de periodismo gonzo que desmonta una realidad asumida de forma peligrosa. Y lo hace en forma de alerta urgente para despertar al lector. Casi como una denuncia, una llamada a la implicación para revertir la vergonzosa lacra de la pobreza en el laberinto burocrático.

“Un certificado de ingresos del año anterior. Un certificado de convivencia y residencia.

Aún más. Un certificado colectivo del historial de domicilios. Pero ¿esto no lo habían presentado ya? No, no, ¡no confundir! Una cosa es la “certificación de inscripción padronal colectivo” y otra “el certificado colectivo del historial de domicilios”.

Beatriz piensa: vaya, ahora Beckett se suma a Dickens y Kafka.”

 

xthumb_21401_portadas_big.jpeg.pagespeed.ic.nZu27XU5ZS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: