Medio hombre mitad ballena, José Gardeazabal (Kalandraka)

Filosofía, medio ambiente, adolescencia, paternidad, soledad, amistad, democracia, pobreza, humanitarismo, solidaridad, civilización, religión, política, Estado, naciones… El abanico de elementos diversos que confluyen en esta historia firmada por José Gardeazabal (pseudónimo de José Tavares) para Kalandraka escapa de cualquier clasificación. Medio hombre mitad ballena cuestiona los valores de Occidente, la vida y las relaciones humanas en términos absolutos. Lo hace de un modo ambicioso, sin seguir un orden estrictamente concreto. El escritor lisboeta —que ha residido también en Luanda, Boston y Los Ángeles— une conceptos  de forma aparentemente caótica y les ofrece un nuevo significado. Trata de explicar así pensamientos y reflexiones que surgen entre un padre y su hija adolescente durante el trayecto que realizan para llevar agua y electricidad a los más desfavorecidos. Jonas trabaja para una organización internacional que se dedica a la labor humanitaria. Aliss Miller está a punto de abandonar la infancia. Le pide a dios ser una mujer mística. Ataca a su padre por ser “un hombre del siglo XX”. En el coche también viaja Servantes, con quien ambos establecen una estrecha amistad.

Como una road movie, Jonas, Servantes y la pequeña Aliss circulan por lugares inhóspitos en los que existe extrema necesidad de agua y vida. La sequía lo inunda todo mientras la muerte acecha en cada esquina. El autor describe a través de ambientes, paisajes y reflexiones reiteradas alusiones al muro de Berlín o a los campos de concentración nazis con su particular guiño a Si esto es un hombre, de Primo Levi. Recupera a la Europa antigua, herida y deconstruida sobre sus cenizas. Y para hacerlo, se sitúa en algún lugar de Estados Unidos. Hay múltiples referencias al feminismo y al descubrimiento de la sexualidad, así como al abandono de la inocencia y a las relaciones entre padres e hijos. A Jonas le surge la eterna duda: “¿He sido un buen padre?”, mientras asiste al distanciamiento de su hija que se refugia en su propio yo para crecer y comenzar a ser mujer.

Medio hombre mitad ballena ofrece una lectura adulta para adolescentes de la que aprender conceptos complejos de forma sosegada, paso a paso. Una obra frágil y sensible con la que detenerse a reflexionar con pausa y cautela acerca de los grandes misterios y problemas de la humanidad. Asuntos como la injusticia, el crimen o el suicidio cargan de alto votaje la narración. Se compara la pornografía con la filosofía en divagaciones sin pudor… La seducción de las palabras, metáforas y referencias colectivas con las que juega el autor constituyen el marco completo.

El libro forma parte de la colección Confluências, con la que la editorial Kalandraka descubre obras destacadas de la literatura portuguesa y española en una suerte de “hermanamiento” y “abrazo entre lenguas”. Sobre las ruinas del mundo, de Patrícia Reis, es otra de las novelas que forman parte de esta selección.

“Aliss sentía todos los puntos íntimos de su cuerpo, cada uno de ellos intercambiando informaciones con otras partes del cuerpo. Cuerpo, capitalismo, la economía por encima de la política, o peor aún, porque eso era un cosa física. El inicio de la adolescencia refleja una desesperación que es igual a la ausencia de política”

“Jonas también sentía nostalgia por aquellas pequeñas letras curvadas, árabes; no entendía el español de méxico ni el alemán de berlín este. No entendría ninguna lengua hablada al otro lado del muro, aunque adorase la idea abstracta de organizar su vida en danés. O sueco. Había una magia en el lenguaje incomprensible de los escandinavos que exhalaba el perfume acertadamente humanitario que Jonas necesitaba”

“Aliss ya no era una niña. Había llegado el momento. Un solo instante y abandonamos la infancia voluntariamente, a pie, como los inmigrantes, a nado”

“El lenguaje y la literatura son una prisión para algo tan vivo como el sexo. La enseñanza de literatura a los preadolescentes, la lectura de los clásicos, son intentos de retrasar el interés de los pequeños por la sexualidad”

“El tercer mundo es una mujer, y lo hemos tratado como a un hombre o como a un niño. ¡Traten el tercer mundo como al segundo sexo! El voyerismo del ver y el exhibicionismo del gritar, he aquí cómo queremos encontrarnos con la pobreza; espectaculares mímicas, actos de imitación que no ayudan. Simulamos placer, engaños, gritos”

 

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