La lluvia antes de caer, Jonathan Coe (Anagrama)

La primera de las felices sorpresas que contiene La lluvia antes de caer es la fórmula escogida por Jonathan Coen para contar esta dulce y tierna historia familiar de luces y sombras, de amor y drama. El lector se va adentrando en el núcleo narrativo a partir de la muerte de la tía Rosemond. Sufría del corazón y, en principio, fue tratada como una muerte natural, pero pronto se descubre que pudo haber sido un suicidio. El segundo gran descrubimiento son unas cintas de cassette en las que Rosemond abre su corazón para desvelar los secretos ocultos de tres generaciones de mujeres. Una saga familiar condenada a repetir sus errores.

El tono es cercano y sin artificios. Las palabras de la tía Rosemond se dirigen a Imogen, una desconocida hasta entonces para la familia. Gill recuerda que la vio una única vez en una fiesta familiar. Una niña ciega de siete años que llamó la atención de todos. ¿Pero qué esconde esa relación para haberle destinado un tercio de su herencia?

Rosemond se adentra en los subterfugios de su memoria a través de veinte fotografías que irán describiendo una serie de momentos significativos, adquiriendo vida propia a través del relato para explicar una y varias trayectorias, una sucesión de hechos y consecuencias, tiernas ilusiones con los días contados y sinsabores que dibujan surcos y grietas inevitables en la fatalidad del destino. Descubrir con palabras lo mucho que contienen cada uno de los momentos que aparecen retratados en esta serie de instantáneas —primero en blanco y negro, luego en color— es ciertamente una aguja que desliza su hilo sobre el corazón.

La extraordinaria belleza de las descripciones llevan al lector al primer plano de la narración. Primero con Beatrix, la unión en la infancia y el distanciamiento en la decadencia; luego con la pequeña Thea, producto de las desdichas de las que Rosemond no pudo protegerla; y con Rebecca y Ruth, con las que descubrió y compartió su naturaleza sexual y sentimental de forma plena.

Los personajes femeninos son en esta novela pilares fuertes y sólidos sobre los que se sustenta una magnífica y bella historia familiar que firma hábilmente el escritor británico Jonathan Coe. La sorpresa final cierra el círculo con los sentimientos a flor de piel. Todo un imprescindible para tocar la fibra del lector sensible.

“”No me importa que llueva en verano. Hasta me gusta. Es mi lluvia favorita”. “¿Tu lluvia favorita?”, dijo Thea. Recuerdo que frunció el ceño sopesando aquellas palabras, y luego exclamó: “Pues la mía es la lluvia antes de caer.”

“La vida solo empieza a tener sentido cuando te das cuenta de que a veces (muchas veces, casi siempre) dos ideas totalmente contradictorias pueden ser ciertas”.

“Todo lo que llevaba hasta a ti era un error. Por lo tanto, no deberías haber nacido. Pero todo en ti está perfectamente, tenías que nacer.

Eras inevitable”.

 

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