El fin del fin de la Tierra, Jonathan Franzen (Salamandra)

Los críticos lo han encumbrado entre los novelistas vivos con más talento, el mejor escritor de la Gran Novela Americana, una estrella del rock literario… Lo cierto es que Jonathan Franzen escribe novela al igual que ensayo, reflexiona sobre su entorno, sus obsesiones, sus visiones, sus consideraciones, sus impresiones… Juega con ellas para transmitirlas e imprimirlas con gusto, agudeza y sencillez página a página. El fin del fin de la Tierra circula entre el periodismo y el ensayo autobiográfico por ese nivel de precisión y observación que capta y divulga, muestra e ilustra.

El mundo de las aves es una de esas obsesiones maravillosas que contiene este libro. A un inexperto en la materia lo iniciará en el arte de amar a esta especie ancestral que lleva mucho más tiempo que los humanos viviendo, adaptándose y desarrollándose en su mismo planeta. Con un experto en ornitología competirá por elaborar la lista más completa de especies avistadas, cual rara avis entre comunes.

Jonathan Franzen escribe sobre el cambio climático. Sin llegar a adoptar una voz puramente activista, apela al sentido común, a la conservación de la naturaleza y denuncia la caza furtiva en Albania o la pesca comercial en aguas sudafricanas. Escribe sobre el capitalismo salvaje y sobre Trump. Sobre economía, la riqueza y la pobreza. Sobre literatura y filosofía. Sobre música indie y comercial. Sobre la esencia de las ciudades y el aura de sus gentes.

Hay tantos temas como conversaciones diversas pueden surgir durante un café con un buen amigo.  Porque leer a Jonathan Franzen es esto exactamente, compartir un buen rato, asistir a una charla inteligente, a veces cómica e irónica. Pero también es descubrir nuevos lugares y experiencias, nuevas corrientes de pensamiento.

Lo que hace cercana y calurosa a esta compilación de textos es el marcado carácter autobiográfico que lleva al autor a desnudarse ante episodios de su juventud, de su familia, de sus amigos, de sus novias incluso. Compartiendo sus historias más íntimas, su propia vida, se cuela en el árbol genealógico de las mejores amistades. Y tanto, a través de un simple libro.

“Uno de los misterios de la literatura es que la sustancia personal, tal como la perciben tanto el escritor como el lector, se ubica fuera del cuerpo de ambos, es una página. ¿Cómo es posible que me sienta más auténticamente yo mismo en algo que estoy escribiendo que dentro de mi propio cuerpo? ¿Cómo es posible que me sienta más cerca de otra persona al leer sus palabras que cuando estoy a su lado?.”

“Bajo el hechizo de mi educación en una universidad de élite, yo vaticinaba el derrocamiento de la economía política del capitalismo en un futuro cercano por medio de la aplicación de la teoría literaria, pero mientras tanto mi formación me permitía sentirme cómodo en el lado que corresponde a los ricos.”

“Una buena democracia, al fin y al cabo,  actúa en función de los intereses de sus ciudadanos, y son pensamientos de los ciudadanos de las principales democracias emisoras de carbono quienes se benefician de la disponibilidad de gasolina barata y del comercio global, mientras que quienes no pueden votar cargan con las peores consecuencias de nuestra polución: los países más pobres, las generaciones futuras, las demás especies.”

“Salvo por la lúgubre sensación de calles desiertas acompañada por una canción fúnebre de Springsteen, en la película Philadelphia de Jonathan Denme no existe nada especialmente filadélfico. En esa ciudad todo tiene que ver con la ausencia, con las pérdidas, con los espacios intersticiales. Como idea, Filadelfia nunca ha alcanzado a concretarse. Hasta en los rinconces más sórdidos de Brooklyn puedes ver a lo lejos la silueta de Manhattan y sentirte protegido por ella.”

“En un margen de dos horas dejamos atrás una era feliz donde la economía parecía un juego de la Game Boy y todos vivíamos en mansiones de lujo para entrar en un mundo de miedo y venganza.”

“Es cierto que lo más eficaz que podemos hacer la mayoría de los seres humanos, no solo para combatir el cambio climático, sino para perservar la biodiversidad del mundo, es no tener hijos.”

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