Rebelión en la granja, George Orwell (DeBolsillo)

George Orwell escribió durante la Segunda Guerra Mundial, en 1943, Rebelión en la granja, una novela breve en la que denuncia los diferentes totalitarismos y tiranías, al tiempo que lanza un mensaje de crítica política que reformularía poco después con su distopía 1984 y el concepto de gran hermano. La visión de uno de los más destacados escritores británicos es una sátira de los abusos de un poder que llega disfrazado de buenas intenciones, la perversión del bien común que acaba corrompido.

Esta lectura subyace en un texto límpido, dinámico, sencillo que, aunque está cargado de moraleja y alegorías, es perfectamente válido para una lectura infantil y juvenil. La acción se sitúa en la Granja Manor de los señores Jones. Auspiciados por las ideas del Viejo Mayor, un puerco que está a punto de morir, los animales inician una revolución liderada por los también cerdos Snowball y Napoleón.

Esta raza se considera más inteligente que las demás, así que son los primeros en aprender a leer y a escribir, y también los encargados de dirigir la revuelta tras la que se instaura el nuevo régimen: un sistema en el que todos los animales, cuyo único enemigo es el ser humano, disfrutan de los mismos derechos y deberes.

Todos unen sus fuerzas para derrocar al señor Jones, propietario hasta el momento de la que pasa a denominarse Granja Animal bajo la nueva organización. Sus vidas prosperan, se reparten las tareas, los cultivos son suficientes para abastecer a todo el colectivo… Pero el equilibrio no tarda en romperse y pronto surgen los primeros enfrentamientos entre los líderes, Snowball y Napoleón.

Con la ayuda de los feroces perros, Napoléon consigue desterrar a Snowball y, a partir de entonces, pasa a ostentar el poder absoluto en la Granja Animal. Se convierte así en un líder despótico y pervierte los valores instaurados durante la rebelión, que velaban por el bien común de los animales frente a los humanos.

Quien entonces era el único enemigo vuelve a jugar un papel esencial en las nuevas negociaciones de la Granja Animal comandada por Napoleón. El sueño de un lugar mejor, que había sido construido entre todos, se desvanece poco a poco con las prácticas de una élite tiránica que explota y utiliza a los más desfavorecidos y ha olvidado sus principios.

La gran aventura de los habitantes de la granja que arranca con la reivindicación de sus propias normas y la lucha por su propia autonomía organizativa concluye con el sometimiento a un estado totalitario.

En Rebelión en la Granja, Orwell escribe una divertidísima novela para todos los públicos que contiene un mensaje de plena actualidad y que alerta contra la corrupción que engendra el poder. Un clásico inolvidable y contemporáneo, listo para ser recuperado y repensado en cualquier momento presente.

“En enero escaseó la comida. La ración de maíz fue reducida drásticamente y se anunció que, en compensación, se iba a otorgar una ración suplementaria de patatas. Pero luego se descubrió que la mayor parte de la cosecha de patatas se heló por no haber sido protegida suficientemente. Los tubérculos se habían ablandado y descolorido, y muy pocos eran comestibles. Durante días enteros los animales no tenían con que alimentarse, excepto paja y remolacha. El espectro del hambre parecía mirarlos cara a cara.

Era totalmente necesario ocultar eso al mundo exterior. Alentados por el derrumbamiento del molino, los seres humanos estaban inventando nuevas mentiras respecto a la Granja Animal.”

“Cuatro días después, al atardecer, Napoléon ordenó a los animales que se congregaran en el patio. Cuando estuvieron todos reunidos, Napoleón salió de la casa, luciendo sus dos medallas (porque recientemente se había nombrado él mismo ‘Héroe animal de primer grado’ y ‘Héroe animal de segundo grado’), con sus nueve enormes perros brincando alrededor y emitiendo gruñidos que produjeron escalofríos a los demás animales. Todos ellos se recogieron silenciosamente en sus lugares, pareciendo saber de antemano que iban a ocurrir cosas terribles.”

“Si ella pudiera expresar sus pensamientos, hubiera sido para decir que a eso no era a lo que aspiraban cuando emprendieron, años atrás, el derrocamiento de la raza humana. Aquellas escenas de terror y matanza no eran lo que ellos soñaran aquella noche cuando el Viejo Mayor, por primera vez, los instó a rebelarse. Si ella misma hubiera concebido un cuadro del futuro, sería el de una sociedad de animales liberados del hambre y del látigo, todos iguales, cada uno trabajando de acuerdo con su capacidad, el fuerte protegiendo al débil, como ella protegiera con su pata delantera a aquellos patitos perdidos la noche del discurso de Mayor.

En su lugar —ella no sabía por qué— habían llegado a un estado tal en el que nadie se atrevía a decir lo que pensaba, en el que perros feroces y gruñones merodeaban por doquier y dónde uno tenía que ver cómo sus camaradas eran despedazados después de confesarse autores de crímenes horribles.”

“TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES,

PERO ALGUNOS ANIMALES

SON MÁS IGUALES QUE OTROS”

P99095B

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: